No te cases para ser feliz, se feliz antes de casarte; no te cases para resolver un problema, resuelve el problema antes de casarte; no te cases por economía, porque el matrimonio que está de acuerdo a la voluntad de Dios, Él lo bendice; si llegas a una relación por dinero, por dinero te vas a ir; él o la que se casa por finanzas termina destruyendo su vida.
Piensa bien con el hombre que te vas a casar, y en el caso de los hombres, piensa bien con la mujer que te vas a casar.
Casarse por soledad, es como ir al supermercado con hambre, tomaras cualquier vianda o cosa por necesidad, y eso, solo es un alivio momentáneo; cuando superes las crisis, la soledad, los problemas financieros te darás cuenta que tomaste una decisión impulsada por sentimientos, por situaciones o circunstancias que eran temporales; pero el matrimonio no lo es, el matrimonio es para toda la vida.

¡Se feliz hoy!
En libro de Lucas 7:36-38 Nos encontramos con la historia de la mujer de alabastro.
Un día cuando Jesús estaba comiendo con Simón, una mujer entro y rompió un frasco de alabastro dejando derramar el valioso aceite sobre Jesús. Esta mujer considero que Jesús era digno de recibir tal sacrificio y honor.
En la época de Jesús, cuando una chica o una mujer llegaba a la edad de casarse, su familia compraba un frasco de alabastro y lo llenaba del valioso aceite. El tamaño del frasco y la cantidad de aceite equivalía a la riqueza de la familia. Este frasco de alabastro podía ser su dote; cuando un joven la pedía en matrimonio, ella podía responder rompiendo el frasco de alabastro a sus pies; este gesto de ungir sus pies honraba al novio.
Esta mujer no solo ungió a Jesús para su muerte, sino que, ella le entrego todo a su novio celestial; rompió inteligentemente su frasco de alabastro en presencia del único que podía convertir sus sueños en realidad.
¿Tú te has aferrado fuertemente a tu frasco de alabastro, lleno de sueños?
Buscando con desesperación un hombre, una carrera, una familia que merezca que rompas tu frasco. Esta mujer lo había entregado a hombres, negocios, a la vida "alegre", pero aun así no era feliz.
El matrimonio nos muestra que hasta la más íntima relación humana de compañerismo no satisface los profundos lugares del corazón, solo Jesús.
Cuando haz derramado tu corazón al que puede hacer posible tus sueños; tienes mayor riqueza interior e independencia psicológica; tus intereses serán cada vez más vitales y más madura tu manera de amar; sentirás que ya no habrá tanto miedo a la pérdida y tu necesidad de posesión será reemplazada por la dicha de tener un PROPÓSITO DE VIDA.
La única garantía de la felicidad tiene poco que ver con el estado civil; pero tiene mucho o todo que ver con el ser obediente a la voluntad de Dios.
La felicidad no puede ser una meta en sí; es el resultado de haber encontrado nuestro propósito en la vida.
El amor es un compromiso diario de mucha responsabilidad y disciplina que a veces va sin mariposas en el estómago, es la decisión de permanecer amando con el paso del tiempo, en medio de los hijos y los compromisos diarios; aceptar con amor a esa persona, sin pretender cambiarla, sino valorar esas diferencias que nos hacen únicos.
El regalo que le puedes hacer a tu pareja, es tú crecimiento personal.
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