top of page
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Facebook Icon

Mi hermano: Yordi

Foto del escritor: Marcia RojasMarcia Rojas

Actualizado: 8 dic 2020

Los caminos de Dios son misteriosos, pero su final, es siempre benévolo y sorprendente.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !Abba, Padre!

Romanos 8:15


No sabemos el valor de ser adoptados, hasta que somos nosotros los que somos adoptados; y eso es lo que hizo el sacrificio de Cristo en nuestras vidas; de ser esclavos, nos llevo a ser coherederos con Cristo y a decir "Papito" por el espíritu de adopción.

Yordi llego a casa a la edad de 12 años, llego con su corazón quebrantado y herido por la trágica perdida de su madre; un adolescente que sufría la transición de niño a la vida adulta, nunca se imagino que un duro golpe que lo llevaría a madurar sin procesos y sin avisos.

Yordi se congregaba en nuestra Iglesia, asistía fielmente a la escuela dominical, y participaba como aprendiz de un instrumento de viento en el Ministerio de Alabanza de nuestra Iglesia.

Siempre tuvo ese anhelo de desarrollar esos sueños y esa visión que mi padre, el Pastor, nos predicaba a todos los jóvenes y adolescentes en la Iglesia; así que el empezó a verse diferente, a cambiar sus metas y ver lo que Dios podía hacer a través de su vida.

Un día sin él esperarlo, todo cambiaría; llego a él la noticia que su madre había sido asesinada; él estaba solo a unas cuadras de su casa, jugando con sus amigos; como otro niño más, se divertía con la sencillez de un niño, podía disfrutar de algo tan pequeño como un trompo, un juego de pelota y unas canicas.


Corrió a su madre quién, ya estaba recostada en el suelo, ya sin vida, la tomo en sus brazos, y dijo: "Mamá" con lagrimas en los ojos, y su rostro desfigurado por el dolor de ver aquella escena sacada de una película de terror; ver partir a su madre de esa forma, sin un adiós.


Ante tal escena desgarradora, el más duro se quebranto, el más fuerte lloro, porque ver a un niño ante el cuerpo de su madre ya sin vida, toca lo mas profundo del ser humano.

Dios nos adopto como sus hijos, y nos injerto como olivos silvestres por: Amor

Un día mi madre, hablo con mi papá y le dijo: "porque no nos traemos a Yordi unos días a la casa, hasta que el se sienta mejor"; la idea le pareció muy bien a mi padre, quién le hubiese encantado tener unos diez hijos.


Pues Yordi lleva más de 13 años con nosotros, y el ha sido un regalo para nosotros y nosotros para él.


Dios se perfecciona en nuestra debilidad, Él cambio las cenizas de Yordi en un fuego encendido por su presencia y por su propósito de vida; Él cambio el luto por alegría; y el que estaba huérfano, le dio un hogar, le dio alimento, lo calzo y lo vistió; porque eso es lo que hace Dios con nosotros, nos da una identidad, nos da un sentido de pertenencia, nos da amor, y quita de nuestro corazón todo sentimiento de soledad y orfandad.


Yordi es un gran hermano, servicial y obediente; él es muy pegado conmigo, el me dice: "vos con tu psicología me controlas la mente y te hago caso en todo; porque además es un excelente chef, entonces yo le digo: "hermanito cocina vos y mientras cocinas hablemos de la vida"; la verdad, que eso no lo hace la psicología; pero si el amor.


Dios siempre cambiara el final de tu historia, y el dolor se ira; y llegas a ese punto en tu vida, donde todo será una bendición.


El amor todo lo cambia.


No lastimes al que ha perdido a sus figuras de amor y protección; no le robes la heredad al que no tiene una figura de protección, no te aproveches nunca de un indefenso niño.


Dios en su infinito amor y misericordia nos da todo sin nada a cambio; y aquel pequeño niño indefenso, que le salvaron la vida; hoy es futuro Doctor, que salvara la vida de otros en gratitud; porque él entendió el poder del dolor; porque todo en la vida tiene un doble poder, un poder de muerte o un poder de vida; hoy elige la vida, elige vivir para servir, sin importar de dónde vienes y dónde comenzaste.




Dios no desperdicia el dolor, Él hace de el una obra maestra.

Ahora él tiene una familia, y ese, es el poder de la adopción.

Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada.

Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

Salmo 68:5-6


Tu también tienes una familia; la familia de la fe.


Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él. Romanos 8:17



Entradas recientes

Ver todo

Comments


  • Grey Instagram Icon
  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon

© Marcia Rojas. creado con Wix.com

bottom of page